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Autoboicot: ¿Te alejas de lo que deseas?

Autoboicot: ¿Te alejas de lo que deseas?

538 692 Elena González Morujo

Si te pregunto que qué es lo que más te gustaría conseguir en este momento (ojo, lo que te gustaría, no lo que crees que es posible), ¿qué me responderías? Tal vez es un puesto de trabajo que te emociona y te motiva. Quizá es esa persona que te atrae y te encantaría conocer. O bien, te gustaría tener una relación de pareja más íntima y estable.

Ahora te hago otra pregunta: ¿lo que haces en tu día a día va en la línea de ese propósito? Es decir, ¿estás caminando de alguna forma hacia tu objetivo?, ¿o estás quieto en tu sitio? Y si por un momento imaginas que ese objetivo se acerca, ¿qué sientes?, ¿te entran ganas de salir corriendo? (O quizá ya lo hayas hecho...).

Para un momento y respóndete con total honestidad y comprensión.

Si tras este ejercicio te has dado cuenta de que caminas en la dirección contraria a lo que más deseas, probablemente estás en un autoboicot. Mantienes una postura ante los retos y desafíos en la que tienes un pie dentro y otro fuera del camino; un actitud mental similar a la de querer ir a comer a un restaurante y decir: «Oh, quiero ir allí, la comida es deliciosa, así que me voy a dar la vuelta y marcharme a casa». No tiene mucho sentido, ¿verdad? Veamos cuáles son las posibles causas:

Primera causa: No te lo crees, no entra dentro de tus esquemas mentales

Hasta ahora no has conseguido eso que deseas, por lo que no tienes en tu repertorio de experiencias de vida la experiencia de conseguir algo así. Y eso te limita, estás condicionado por el aprendizaje pasado.

Aunque el tener ciertos esquemas basados en tu experiencia de vida es un mecanismo adaptativo, a veces funciona a modo de embudo mental. No te deja ver otras opciones. Pero tal vez te sorprendas y en esta ocasión haya un resultado diferente. Sin embargo, cuando estás bajo el influjo de un aprendizaje pasado, si no lo traes a la luz de tu conciencia, tenderás a reforzarlo y a confirmarlo una y otra vez.

Por ejemplo, deseas conocer a un tipo de persona que tiene todo eso que a ti tanto te gusta, pero nunca hasta ahora la has conocido y tienes la creencia de que no eres lo suficientemente interesante. En ese caso, es muy probable que cuando se presente ni si quiera lo veas o, incluso, que evites acercarte. «Esto es imposible», te dices.

En estas situaciones, siempre repito lo mismo: tienes que ir en contra de ti. De hecho, tengo un post dedicado exclusivamente a eso. Y es que las memorias, sobre todo las emocionales, son muy persistentes, machaconas y resistentes al cambio, por lo que hay que hacer un verdadero esfuerzo para ir en contra de lo que te pide el cuerpo; no es algo que te vaya a salir de forma natural.

Segunda causa: Miedo a lo desconocido

Todo lo nuevo provoca cierto grado de estrés. Y, generalmente, solemos huir de aquello que nos provoca dicho estrés. Las personas nos diferenciamos en esto, es decir, hay algunas a las que les encanta el riesgo y se mueven tranquilamente en la incertidumbre, pero si tú no eres de esas personas, quizás te estés autoboicoteando por miedo.

Entonces, aunque lo que quieras sea algo bueno para ti y lo desees de verdad, una parte de ti tratará de huir. La incertidumbre y el miedo a no saber si podrás manejarlo hará que lo evites sin querer. A veces, por desgracia, nuestro problema es que no somos capaces de digerir lo bueno.

Tercera causa: Tienes poca resistencia a la frustración

Aquí entra en juego esa parte de ti que quiere preservar tu ego a toda costa y que, además, hace la identificación errónea entre características y esencia. Me explico: puede darse el caso de que no te atrevas a buscar un trabajo que esté a la altura de tu cualificación profesional porque, en el fondo, lo que temes es no estar a la altura de tus expectativas (ojo, las tuyas) y, si te equivocas o fracasas, tu mente hace la equivalencia: «el proyecto fracasa = yo soy un fracaso». O bien, te acercas a hablar con esa persona que tanto te gusta, pero resulta que no tiene interés en ti. De nuevo, tu mente equipara: «Esta persona no quiere tener algo conmigo = no soy digno de que me quieran/no soy suficiente/soy un fracaso...».

Entonces, fíjate en que el autoboicot tiene la buena intención de protegerte, pero la letra pequeña es que también te hace perder muchas oportunidades para ser feliz y llegar a esos objetivos que, en el fondo, anhelas. Porque ni siquiera te habrás dado la oportunidad de confirmar que tenías razón en el fracaso/rechazo que habías predicho.

Pero ten en cuenta que...

Tu mente te mete miedo  

Casi siempre, la mente tiene tendencia a ser muy dramática y catastrófica en sus predicciones. Proyecta imágenes de rechazos humillantes, pérdidas de trabajo, ruina, soledad... Sin embargo, y seguro que te ha pasado muchas veces, la escena real no suele ser tan extrema o, incluso, te diría más: no ocurre absolutamente nada de lo que predijiste.

Como estás tan ansioso por esa imagen mental, y el cerebro no distingue entre realidad y pensamiento, sino que reacciona emocionalmente a los dos, estás teniendo la emoción de una situación catastrófica. Entonces, tu método de afrontamiento es huir de la catástrofe, obviamente. Pero tal catástrofe es solo imaginada, aún no sabes nada de si ocurrirá en tu vida real. Merece la pena comprobarlo, ¿no crees?

Puedes soportarlo

Párate un momento a observar con tu mente más racional por cuántas situaciones difíciles has pasado en tu vida (y aquí estás), o cuánta gente has visto y conoces que es feliz, aunque tenga alguna limitación física o mental. Hay todo tipo de circunstancias: personas solteras felices, matrimonios también felices y otros que rompen, algunos que se quedan viudos...; personas a las que las despiden o que dejan el trabajo... Y la gente lo acepta, lo digiere y sigue adelante. No sin consecuencias, no sin dolor, desde luego, pero pueden vivir.

Te aseguro que si ocurre algo desagradable, podrás soportarlo. Como le digo a veces a mis pacientes, y con ello no pretendo quitarle importancia a lo que les sucede: nada es tan crucial. Créeme, nada.

El ser humano tiene un mecanismo intrínseco de resistencia más grande de lo que crees. Somos capaces de superar grandes traumas, así que no dudes en enfrentarte a tu mayor miedo, sobre todo si eso es positivo para ti, si supone ganar felicidad, intimidad y alegría.

¿Alguna vez te has enfrentado a algo que te daba miedo y luego resultó que hasta lo disfrutaste? Si es así, no dudes en compartirlo o en dejar debajo tu comentario.

Elena González Morujo

Licenciada en Psicología, Neuropsicóloga clínica y Terapeuta humanista integrativa.

Todos los relatos por:Elena González Morujo

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Elena González Morujo

Licenciada en Psicología, Neuropsicóloga clínica y Terapeuta humanista integrativa.

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