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El engaño del síndrome posvacacional

El engaño del síndrome posvacacional

449 299 Elena González Morujo

Como cada año en estas fechas, ya empiezan a proliferar las noticias y artículos sobre el síndrome posvacacional y cómo superarlo. Sin embargo, me gustaría mostrarte a través de este post que este malestar que puedes experimentar al volver a tus rutinas no se debe a las vacaciones, sino a cómo vives el resto del año, a cómo te tomas la vida y cómo organizas tus prioridades.

Los síntomas que experimenta la persona que lo sufre son similares a los de un duelo porque, en cierto modo, es una despedida. Pero, ¿despedida de qué? Básicamente, de la sensación de libertad.

Durante las vacaciones decides tus horarios, sales más y estás con gente, haces cosas que te gustan, te das más caprichos... Te dices: «Para un mes que salgo de vacaciones…».

Pero, cuando llega la vuelta, ¿qué sucede? Hay quien lo describe como «sentirse atrapado», «desmotivado», «como en una jaula»... Es como vivir a la espera de la próxima liberación vacacional.

La auténtica solución a esa angustia no es seguir los trucos y consejos para que la vuelta sea menos dura, sino hacer que tu día a día, la mayor parte de tu tiempo, tenga más calidad.

La libertad de estar en la cárcel

Mi formadora en Análisis Transaccional trabajó como psicóloga en la cárcel. Cuando nos contaba sus experiencias durante aquel periodo, insistía en lo importante que es para las personas sentir que poseen libertad de elección, aunque sea mínima.

Para que los presos conectaran con esa sensación, utilizaba un simple pero potente ejercicio, preguntándoles:

  • ¿En qué momentos del día podéis decidir por vosotros mismos?
  • ¿En qué asuntos tenéis libertad dentro de la cárcel?
  • Pensad en todas y cada una de las elecciones que podéis hacer, aunque os parezcan tontas.

Al principio les costaba mucho responder algo, pero luego se sorprendieron de la cantidad de momentos de libertad que tenían. A la hora de la comida podían comer, no comer, comer la mitad, empezar por el postre o mezclarlo todo… En el momento de darse una ducha podían elegir hacerlo con agua fría, caliente o tibia, empezar a enjabonarse por los pies, por los brazos o, incluso, estar a la pata coja... Cuando se iban a dormir podían usar la almohada o no, dormir del revés, no dormir y ponerse a pensar...

Tomar conciencia de sus grados de libertad tuvo como resultado un incremento de su felicidad, aunque las circunstancias externas seguían siendo exactamente las mismas. Se hizo evidente ese dicho de: «Todo depende del cristal con que se mire» y no del suceso en sí.

Así que limpia bien tus cristales y comienza a utilizar ese malestar posvacacional en beneficio tuyo. Es indiscutible que vivimos en una sociedad con normas, leyes y obligaciones, pero lo único que te planteo es que recuperes aquello sobre lo que sí tienes poder de elección.

Recuerda, además, que a veces sentirnos mal es el mejor impulsor para iniciar un cambio. Así que este puede ser un buen momento para tomar conciencia y renovar tu forma de vida.

Mi recomendación es que te pares a pensar en todo lo que SÍ puedes decidir a lo largo de tu día y de tu vida en general. Cuando lo tengas claro, ejerce ese poder de elección en todo lo que sea posible y, lo más importante:

No dejes para las vacaciones lo que puedes
hacer el resto del año».

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Elena González Morujo

Licenciada en Psicología, Neuropsicóloga clínica y Terapeuta humanista integrativa.

Todos los relatos por:Elena González Morujo