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Estás sobrecargado: ¿te cuesta pedir ayuda?

Estás sobrecargado: ¿te cuesta pedir ayuda?

752 460 Elena González Morujo
  • Ayudas a los demás, das consejos y sirves de apoyo, pero cuando tú estás atravesando un mal momento sueles pasarlo solo.
  • Sueles ser el que anima a los demás.
  • Puedes soportar mucha presión y hacer muchas cosas a la vez.
  • En general, tienes mucha energía, pero a veces te sientes muy cansado, triste o ansioso, y no sabes por qué.

¿Te suena?

Tal vez te hayas visto reflejado, pero es que, además de la personalidad que hayas podido formar, creo que actualmente hay cierto culto a la autosuficiencia y al «hazlo tú mismo», que abarca desde las tareas de bricolaje hasta el campo del crecimiento personal y la superación de problemas psicológicos.

Sin embargo, como seres humanos estamos diseñados para ser insuficientes en algunos terrenos, sobre todo en los que tienen que ver con las emociones. Necesitamos a los demás, es un hecho. Pero también es muy habitual asociar la idea de necesitar con la de ser débiles, vulnerables y menos poderosos.

La consecuencia de percibir así las relaciones es que tus actos serán defensivos y huidizos. Tenderás a rumiar tus problemas en soledad, buscarás soluciones en internet, en libros y cursos online… Querrás solucionarlo todo tú solo.

Al final, si este esquema permanece durante mucho tiempo, el exceso de presión y el aislamiento acabarán provocando algún síntoma físico o emocional que te impedirá temporalmente seguir con ese mismo patrón de autosuficiencia. Es un esquema insostenible porque, insisto, biológicamente nos necesitamos unos a otros.

Por todo esto, hoy me gustaría tratar contigo las principales creencias que sustentan esta actitud y forma de comportarse. Porque, como ya explicaba en otro artículo, ser sensible es de fuertes.

Creencias que te aíslan de los demás:

Nuestros actos están muy determinados por nuestras creencias. Por eso, es muy probable que la incomodidad que sientes al pedir o recibir ayuda sea consecuencia de algunas de estas afirmaciones que, más o menos conscientes, guían tu forma de sentirte y de actuar:

  • «Quejarse es de débiles».
  • «Pedir ayuda significa que yo no puedo».
  • «No quiero ser un problema para los demás».
  • «Si descubren lo que me pasa, podrían aprovecharlo en mi contra».

1. Quejarse es de débiles.

La debilidad tiene que ver con la falta de capacidad de afrontamiento ante una situación. En último término, la fortaleza de un ser vivo es saber adaptarse y solucionar distintas circunstancias. Pero ¿dónde pone que eso debamos hacerlo solos? De hecho, hay muchos problemas que por naturaleza se solucionan mejor en grupo, por ejemplo: afrontar peligros, recuperarse de un ataque, defender un territorio… ¿Acaso hacer frente a un despido o a una ruptura es algo muy diferente?

Si ya lo has intentado tú solo y ves no puedes, es mucho más responsable buscar otra solución en la que incluyas a otros.

2. Pedir ayuda significa que yo no puedo.

Pedir ayuda significa que puedes, pero hasta un límite, como todos los demás, como aquellos que te piden consejo a ti. Insisto, nuestro cuerpo y nuestro cerebro está diseñado para no poder con todo, es algo profundamente social. Si lo piensas, ¿hasta qué edad un bebé no empieza a ser un poco autónomo? Solo nuestra mente (y nuestro ego) es quien cree que puede vivir por encima del bien y del mal.

3. No quiero ser un problema para los demás.

Normalmente, aunque las personas tengan sus propios problemas, también tienen un hueco para escuchar los tuyos. Es más, incluso pueden estar deseando poder ser ellos los fuertes y apoyarte a ti.

El que muestres tu lado humano los hará sentirse comprendidos y reflejados. Podéis compartir vuestras preocupaciones y que ambos tengáis espacio para repararos mutuamente.

 4. Si descubren lo que me pasa, podrían aprovecharlo en mi contra.

Tal vez alguna vez tuviste esta experiencia, porque alguien te señaló algún defecto o tú sentiste que se aprovechaban de una confesión. Pero cuidado con generalizar y meter a todo el mundo en el mismo saco.

Lo habitual es que la gente que te quiere cuide y proteja aquello que tú muestras con vulnerabilidad. Eso sí, tienes que saber encontrar a esa gente, aquella que te quiere bien.

En definitiva, si te comes los problemas tú solo, te estarás encerrando en una única visión, la tuya, que normalmente suele ser más negativa y catastrófica. Y casi todos tenemos los mismos problemas; es una pena que no los compartamos más y nos ayudemos unos a otros.

Elena González Morujo

Licenciada en Psicología, Neuropsicóloga clínica y Terapeuta humanista integrativa.

Todos los relatos por:Elena González Morujo

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Elena González Morujo

Licenciada en Psicología, Neuropsicóloga clínica y Terapeuta humanista integrativa.

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