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Paternidad en el mundo actual (I)

Paternidad en el mundo actual (I)

1728 800 Elena González Morujo

Actualmente, tanto en mi consulta como en mi vida personal, me encuentro con padres y madres exhaustos, agobiados, estresados, que no dejan de cuestionarse si lo están haciendo bien y se esfuerzan mucho cada día para que sus hijos sean buenas personas, sepan compartir, sean sociables y tengan éxito en la vida…

Algunos sufren mucho con todo este proceso, por lo que me pregunto: para ser buen padre, ¿es necesaria tanta presión? ¿Es útil para algo?

Mi respuesta es que si queremos dar solución a los problemas infantiles, debemos ir a mirar su sustento: los padres. Pero no para juzgarlos y culparlos, sino para entenderlos y ayudarlos a sentirse bien. A los padres, sí, primero a ellos.

Lo paradójico de esta situación es que, a pesar de la enorme cantidad de información disponible sobre educación y psicología a través de libros, webs, blogs, etc., cada vez son más los casos de problemas emocionales, físicos y de comportamiento. Las estanterías están llenas de libros del tipo «cómo educar en valores», «enseñar las emociones», «desarrolla su lenguaje»… y, sin embargo, parece que el asunto no acaba de manejarse del todo bien.

Después de observar a muchos padres, lo que creo es que en la actualidad se está produciendo una especie de idolatría de la buena crianza. El término idolatría es la clave. La educación y la paternidad se han convertido en una especie de religión, en algo que no es; se está pervirtiendo el proceso. Incluso se ha transformado en una lucha de egos entre los propios padres.

Si tú eres padre o madre, estás leyendo esto y te sientes identificado con lo que estoy diciendo, hoy te propongo un cambio de enfoque:

Para que puedas cuidar a tu hijo, primero tienes que cuidarte a ti. 

Y para cuidarte a ti mismo, también tienes que conocerte, saber qué necesitas, cuáles han sido tus experiencias y desde dónde has construido tu personalidad de padre o madre. 

Todos hemos imaginado cómo seríamos con nuestros hijos, qué haríamos, cómo afrontaríamos determinadas situaciones, cómo hablaríamos con ellos...

Pues bien, es importante saber cuáles son los elementos que constituyen tu forma de ejercer la paternidad, pues a veces nos sorprendemos actuando y reaccionando de una forma totalmente opuesta a esta imagen mental que nos habíamos creado. Y es entonces cuando llega la culpa y el reproche a uno mismo. Pero todo tiene su explicación, esto no significa que te falte fuerza de voluntad o capacidad para criar a tus hijos.

Tu personalidad como padre o madre se ha construido a partir de tres aspectos:

  • Lo que has visto en tus padres: cómo reaccionaban ellos, qué decían, cómo afrontaban los conflictos, cómo gestionaban sus emociones y las tuyas... Todo esto lo empezaste a incorporar en el vientre materno de forma inconsciente.
  • Lo que experimentaste durante tu infancia: tus vivencias, frustraciones, experiencias de alegría y de disfrute, tus deseos y necesidades... Si estas necesidades fueron cubiertas o no, si te faltó cariño o apoyo en algún aspecto de tu vida, etc.
  • Lo que has decidido conscientemente en el presente: esa imagen mental de cómo te gustaría ser como padre o madre, de cómo querrías sentirte siéndolo y de cómo criarías a tus hijos.

Los dos primeros aspectos forman parte de un sistema de memoria más primario (memoria implícita) que el último (sistema de memoria explícita). Esto implica que cuando estás cansado o se producen situaciones de estrés (y cuando tienes hijos pequeños esto sucede con mucha frecuencia...) tu sistema de actuación pone el piloto automático y «tira de archivo», es decir, que reaccionas basándote en tus memorias tempranas. De ahí el «acabo de hacer/decir lo mismo que hacía/decía mi padre/madre», precisamente eso que no te gustaba nada y que te hace sentir remordimiento y culpa porque tú, al final, has acabado siendo «igual». Pero no es eso, simplemente has reaccionado como tu padre o tu madre porque eres humano, porque tu sistema de memoria funciona así.

Como este es un asunto que da para mucho y que te puede ayudar a comprender cosas de tus reacciones habituales, tanto si tienes hijos como si no, voy a desarrollarlo más en profundidad en los siguientes dos artículos. En el post de la semana que viene te contaré cuáles son los enemigos de una paternidad serena y confiada y en el de la siguiente te presentaré a los aliados que te ayudarán en el camino para llegar a ella.

¡Feliz semana, nos vemos en los comentarios!

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Elena González Morujo

Licenciada en Psicología, Neuropsicóloga clínica y Terapeuta humanista integrativa.

Todos los relatos por:Elena González Morujo

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Elena González Morujo

Licenciada en Psicología, Neuropsicóloga clínica y Terapeuta humanista integrativa.

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