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Ser sensible es de fuertes

Ser sensible es de fuertes

150 150 Elena González Morujo

¿Alguna vez te has sentido angustiado por sentirte mal? ¿Has pedido perdón porque estabas llorando? ¿Has disimulado tu felicidad por no incomodar a otros?

 

Hoy rescato un post de mi antiguo blog que viene perfecto para la ocasión.

En su libro Frágil. El poder de la vulnerabilidad, la psicóloga Brené Brown nos habla del doloroso patrón que tienen las personas que rechazan ciertos aspectos de sí mismas. Agotan su energía en mostrar una constante fachada de fortaleza y perfección.

La autora ha estudiado el tema durante más de doce años y llega a la conclusión de que afecta igualmente a hombres y mujeres. Lo que los diferencia es el tipo de miedos y presiones que cada uno se impone a sí mismo.

Entre las mujeres, es habitual encontrar estos mandamientos internos:

  • perfecta pero sin hacer mucha propaganda ni sacar el tiempo de ninguna otra parte, como de tu familia, tu pareja o tu trabajo, para lograr esa perfección. Si eres realmente buena, la perfección debería ser fácil.
  • No disgustes o hieras los sentimientos de nadie, pero di lo que estás pensando.
  • Ponte cachonda (cuando los niños estén en la cama, hayas paseado al perro y limpiado la casa), pero enfríate en las reuniones de la Asociación de Padres. Y bueno, hagas lo que hagas, procura no confundirte con esas dos; ya sabes cómo ponemos a las tías buenas en la Asociación.
  • Sé natural, pero no lo seas si eso significa ser tímida e insegura. No hay nada más sexy que una persona segura de sí misma (especialmente si eres joven y atractiva).
  • No hagas que la gente se sienta incómoda, pero sé sincera.
  • No te emociones demasiado, pero tampoco te desconectes mucho. Demasiado emotiva y serás una histérica. Demasiado fría y serás una puta sin sentimientos.

¿ Qué sucede con los hombres? Cuando ellos hablan de vergüenza, dicen:

  • "Vergüenza es fracaso en el trabajo, o en el campo de fútbol, en tu matrimonio, en la cama, con el dinero, con tus hijos...".
  • "Ser un inútil, no hacerlo mal, sino ser un inútil", "Sentirse imperfecto".
  • "La vergüenza se produce cuando la gente piensa que eres un blando. Es degradante y vergonzoso que te vean de cualquier otro modo que no sea como un tío duro", "revelar alguna debilidad es vergonzoso. Básicamente, la vergüenza es debilidad".
  • "Mostrar miedo...No puedes revelar que tienes miedo, no puedes tener miedo, pase lo que pase", "es vergonzoso que te vean como al que se puede amedrentar".
  • "Nuestro mayor temor es ser criticado o ridiculizado; cualquiera de estas dos cosas resulta extremadamente vergonzosa..."

Brené afirma que es habitual que las mujeres pidan a los hombres:

"...Que sean vulnerables, les rogamos que nos dejen entrar, les suplicamos que compartan sus temores con nosotras, pero la verdad es que la mayoría de las mujeres no podemos tragarlo. En los momentos en los que ellos son realmente vulnerables, la mayoría retrocedemos ante el miedo, y ese miedo se manifiesta de cualquier forma desde la decepción al rechazo. Y los hombres son muy listos. Saben cuáles son los riesgos y ven la mirada en nuestros ojos cuando pensamos "¡Venga ya! Sobreponte. Anímate.”

Reciben mensajes contrarios: "Sé vulnerable, pero no demasiado, no mucho tiempo...". Como cultura, en este terreno se lo ponemos mucho más difícil.

Pero hay un hecho muy claro: vulnerable no es sinónimo de débil, es más bien al contrario.

Ser vulnerable es ser poderoso porque te da la capacidad de moverte y adaptarte según lo que sucede. Un árbol flexible tiene mayor probabilidad de resistir cuando hay un fuerte viento; el que es rígido se partirá en dos debido a su resistencia.

 

Débil es lo que se rompe, se parte, se fragmenta... La vulnerabilidad es la capacidad de que las cosas te afecten, te importen y hagan impacto en ti... Que te muevan, te tambaleen, te estremezcan...

Cuando nos quedamos encerrados en ese doble vínculo que a la vez nos anima y prohíbe mostrar nuestras dudas, miedos e incluso la propia felicidad nos ponemos una máscara para mostrar una imagen de fortaleza. Pero, en el fondo, lo que estamos deseando es encontrarnos auténticamente con los demás; ser simplemente nosotros mismos.

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