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¿Tienes prejuicios sin querer?

¿Tienes prejuicios sin querer?

1486 999 Elena González Morujo

Hace años que este vídeo se hizo viral en internet. En él se pedía a un grupo de personas de distinto sexo y edad que hicieran una serie de movimientos «como si fueran una niña». No te lo pierdas; el resultado es sorprendente y conmovedor...

Sin embargo, yo recuerdo que me llevé una enorme sorpresa conmigo misma. Me di cuenta de que, probablemente, yo hubiera actuado de la misma forma, haciendo una especie de caricatura débil y delicada de lo que verdaderamente son las niñas.

Entonces, ¿qué ocurre?, ¿yo era una mujer machista? La respuesta es que una parte de mi cerebro sí lo era y la otra no. Hoy te explico cómo podemos tener un cerebro con prejuicios y no darnos cuenta de ello.

Dos cerebros en uno

Cuando nos planteamos cuestiones como el género o la raza, tendríamos algo así como dos capas de pensamiento: una de la que somos conscientes, aquella que decidimos tener de forma deliberada y que guía nuestras acciones; y otra que incluye las asociaciones inmediatas y automáticas que surgen incluso antes de que nos hayamos puesto a pensar, aquellas que son inconscientes y que no podemos controlar intencionadamente.

Te propongo un ejercicio rápido:

Desenmascara a tu cerebro prejuicioso

Este ejercicio está basado en el TAI (Test de Asociación Implícita) de Greenwald, Banaji y Nosek, y a parece en el (muy recomendable) libro: Inteligencia intuitiva. ¿Por qué sabemos la verdad en dos segundos? de Malcom Gladwell.

Coge lápiz y papel y apunta esta lista que pongo a continuación. La tarea consiste en que asignes cada palabra a la categoría con la que la relacionas, y que lo hagas lo más rápido posible.

Masculino   Femenino
o   o
Profesión   Familia
     
…................ Isabel …................
…................ Manuel …................
…................ colada …................
…................ cocina …................
…................ padres …................
…................ Susana …................
…................ capitalista …................
…................ Jaime …................
…................ cocina …................
…................ empresario …................

Seguro que te ha resultado fácil y no has tardado mucho. Ahora, la siguiente:

Masculino   Femenino
o   o
Familia   Profesión
     
…................ hijos …................
…................ Sara …................
…................ Pedro …................
…................ oficina …................
…................ doméstico …................
…................ empresa …................
…................ Manuel …................
…................ hogar …................
…................ capitalista …................
…................ Juana ….................

¿Has notado alguna diferencia?

Como afirma Gladwell, probablemente hayas tardado más en completar la segunda lista; por ejemplo, a la hora de colocar «capitalista» en la categoría «Profesión» cuando esta iba asociada a «Femenino». Este resultado se debe a que nuestras asociaciones mentales son más fuertes entre lo masculino y los conceptos profesionales, y entre lo femenino y la familia.

¿Por qué sucede este fenómeno?

Aquí hay varios procesos implicados:

El primero es que, tal y como señalé en el post "El poder de los cuentos y relatos", el cerebro procesa y asocia a nivel inconsciente la mayor parte de la información que nos rodea.

Por otro lado, a través de lo que en psicología se llama condicionamiento clásicocuando dos sucesos o estímulos aparecen coincidiendo en espacio y tiempo, tienen más probabilidades de asociarse, formando una especie de red. Después, si muy a menudo te encuentras con esos dos estímulos juntos, tu cerebro va fortaleciendo más y más dicha red de conexión.

Entonces, a través de todos los medios de comunicación y de nuestra propia experiencia, vamos reforzando poco a poco ciertos esquemas y asociaciones muy resistentes al cambio. Por ejemplo, vemos más hombres ocupando altos cargos en el trabajo y mujeres haciendo tareas domésticas, hombres contenidos emocionalmente y mujeres llorando, niñas que juegan con barbies y niños con el balón...

Y por eso, aunque este tipo de aprendizaje asociativo es un mecanismo de supervivencia y ahorro de energía mental sin el cual nos levantaríamos cada día como si todo fuera nuevo, en ciertas ocasiones, como en el caso que se plantea en el vídeo, también puede jugarnos malas pasadas.

Como apunta Gladwell:

Lo inquietante del test es que revela que nuestras actitudes inconscientes pueden ser totalmente incompatibles con nuestros valores establecidos conscientes".

¿Hay remedio?

Sí, claro que sí. Como las ideas automáticas son el resultado de la experiencia, lo que tenemos que hacer es rodearnos de vivencias y modelos nuevos que confronten nuestras ideas inconscientes preconcebidas. Es lo que nos sucede al ver el vídeo.

Cuando observamos a niñas reales «haciendo como niñas» recibimos un bofetón de realidad y nos hacemos conscientes de nuestro prejuicio sin intención. Pero es estupendo llevarse un bofetón de estos de vez en cuando, o cuantas veces sea necesario, porque, al menos yo, si ahora me piden hacer algo «como una niña», no voy a responder igual que lo hubiera hecho hace años.

¿Qué opinas tú? ¿Alguna vez te has descubierto teniendo prejuicios sin querer?

Elena González Morujo

Licenciada en Psicología, Neuropsicóloga clínica y Terapeuta humanista integrativa.

Todos los relatos por:Elena González Morujo

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Elena González Morujo

Licenciada en Psicología, Neuropsicóloga clínica y Terapeuta humanista integrativa.

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